Botó de cotó

El 1984 fue un año clave para Botó de Cotó. Pepa confecciona una bolsa aprovechando el yute de los sacos de patatas y retales de tela proveniente de la industria de los sofás de la zona. Este bolso se convertirá años después en el icono de esta iniciativa familiar que conforma con sus dos hijos, Artur y Adela. Este trío creativo hasta la médula tiene su taller y showroom en su casa familiar de Alberic, lugar que te transporta a esta manera tan especial que tienen de confeccionar sus creaciones.

Cuidan todos los detalles, de inicio a fin, desde la confección a mano de las piezas hasta el “unboxing“, donde se ha pensado incluso el aroma que acompaña a los bolsos o la nota de agradecimiento personalizada. Su idea es crear una experiencia única que vaya más allá del objeto adquirido.

En su pequeño taller, Pepa marca y corta de manera decidida, sin prisa, pero sin pausa. Con la decisión y la seguridad que da una vida dedicada a este oficio. La música de Rosa Zaragoza envuelve la estancia, y aquí nacen todas sus creaciones. Creaciones que, en palabras de ella misma, nacen del corazón.

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